"El amor no debe doler. El amor implica confianza, protección, respeto a los gustos del otro, comunicación, caricias, ayudas al crecimiento emocional y espiritual. Consiste en compartir la vida con alegría, dialogar sobre las diferencias y preferencias, y respetar la integridad física, moral y espiritual de la persona amada".


En estos últimos años se ha venido dando una serie de programas y leyes en defensa de los niños y mujeres. Sin embargo eso ¿nos asegura el bienestar? ¿Estos programas y leyes acaso bastaran para cesar el maltrato?.

Es necesaria las leyes, pero es urgente que nuestra sociedad adquiera nuevos y mejores hábitos de crianza y convivencia. Aun en la posibilidad de parecer alarmista, es menester una reeducación en cuanto trato familiar, el que lamentablemente para muchos está caracterizado por la violencia, el rechazo y la indiferencia.

Para lograr el cambio de esta situación se requiere, en un inicio, el replanteamiento de los papeles del padre y de la madre, frente a los hijos con el fin de que estos últimos en el futuro respondan a las expectativas de sus padres.



Debemos ir, entonces, en búsqueda de las causas que son la semilla de un ambiente familiar hostil y que, consecuentemente, producen una educación errónea en nuestros niños.