YO SOY TU REFLEJO

El maltrato Infantil ha sido históricamente un problema social que afecta a los países, sobre todo los subdesarrollados, es un fenómeno mundial cada vez más alarmante, con raíces socioculturales y psicológicas, que puede producirse en familias de cualquier nivel económico, social y educativo.1 En la actualidad se mantiene vigente el problema. Millones de niños viven sometidos a trabajos forzados, prostitución, hambre, frío, mendicidad, careciendo de educación y atención médica por irresponsabilidad social y familiar. Esta situación se agrava constantemente por el empeoramiento de las condiciones de vida, incremento de la pobreza, drogadicción, alcoholismo y delincuencia, sometiéndosele cada vez más a violentas formas de castigo corporal físico, o a las más sutiles torturas sicológicas, negligencias y violación de sus más elementales derechos.2 Según la directora regional de Europa Central y Oriental de UNICEF, la italiana María Calivis, la violencia contra los niños "se da en todos los países, incluidos los más desarrollados". En Estados Unidos, por ejemplo, se reportan anualmente 1 600 000 casos de maltrato con 2 000 defunciones, constituyendo solo la punta del iceberg aquellos que acuden a recibir asistencia médica.3 En América latina y el Caribe hay 185 millones de personas menores de 18 años, de ellos el 50 % son niños. Cerca de 6 millones de niños y adolescentes sufren agresiones físicas severas y de ellos 80 mil mueren en un año. En Ecuador, México y Uruguay, debido al aumento de las tensiones socioeconómicas, el desempleo y la disminución del salario, se incrementaron los índices de violencia. Este fenómeno se ha incrementado a tal grado, que en países como Colombia y Guatemala, éstos constituyen una de las principales causas de defunción en el grupo de 5 a l4 años de edad.1-3 En Bolivia, seis de cada diez niños y adolescentes son maltratados en su familia y tres de los mismos son víctimas de abuso sexual en el ámbito familiar, escolar o laboral (Ministerio de Desarrollo Humano & UNICEF, 1997). Estas cifras reflejan que la violencia contra la niñez es una práctica socialmente aceptada tanto por adultos como por los niños, agraviados en nombre del amor, de la educación y de la disciplina, siendo atentados contra sus derechos y su dignidad de personas.4 La encargada de la Defensoría de la Niñez y Adolescencia del municipio de Santa Cruz, Rosi Valencia, puso reparos a los datos de la UNICEF porque en otras ocasiones estaban basados sólo en el occidente del país. "En Santa Cruz el índice es menor, llega a un 50 % de hogares. Esto se debe a que en el oriente existe la costumbre de que vecinos o parientes llamen para denunciar a nuestra línea gratuita 136". 4 En Gestión Social de la Prefectura, la encargada, Sonia Pereira, indicó que trabajan en coordinación con su par municipal. Los servicios de Atención Primaria (AP) tienen un papel destacado en la prevención del maltrato infantil al ser uno de los servicios comunitarios a los que tienen acceso normalizado y generalizado las familias, en un periodo de edad en el que el niño es especialmente vulnerable (menores de 5 años de edad). 5 En el marco de la colaboración Médica Cubana a la República de Bolivia se realizó un estudio con los objetivos de identificar los conocimientos que sobre maltrato infantil tienen los padres o tutores que acuden a las consultas de pediatría de la brigada médica cubana en Oruro y caracterizar la población estudiada respecto a algunos elementos psicosociales y demográficos de interés.

Es de suma importancia que, nosotros, los jefes de familias conozcamos cuáles son las causas y consecuencias que se derivan del maltrato a los menores debido a que en muchos casos, este abuso resulta de manera inconsciente. Hay que tomar en cuenta que el maltrato a niños y niñas es una situación que puede presentarse en todas las clases sociales, aunque la incidencia parece ser mayor en niños/as que viven bajo condiciones socioeconómicas de pobreza. Hasta el momento existen diferentes explicaciones sobre este tipo de actitudes por parte de los adultos y se ha visto la influencia en alguna manera de las situaciones de gran estrés, que hacen que toda la furia de la persona recaiga en el niño. En muchos de los casos, quien comete el abuso tiene antecedentes de haber sufrido el mismo tipo de agresión durante su infancia o es una persona que tiene muy poca capacidad de controlar sus impulsos, sería interesante que cada uno nosotros/as nos analicemos para evitar agredir a nuestros hijos/as. Condiciones como el alcoholismo, la drogadicción, la pobreza, un nivel educativo bajo, parejas que no se han consolidado podrían llevar a padres y madres a maltratar a sus hijos/as. La falta de comprensión existente entre las parejas, la incompatibilidad de caracteres: la violencia intra-familiar son las causas mayores que existen de violencia. Un niño que se críe dentro de un ambiente conflictivo y poco armonioso ha de ser, seguro, una persona problemática y con pocos principios personales. Todo padre y madre debe saber que los niños/as son criaturas que no saben lo que hacen, su comportamiento es aprendido y copiado de lo que ven en los adultos porque son inocentes.