CASOS DE TRATA Y TRAFICO DE PERSONAS


CASO DE SONIA

Sonia comenzó como prostituta en un país latino- americano cuando a los 14 años fue expulsada de su hogar. Estudio de caso 1 Aunque también intentó otros trabajos, siempre volvía a la prostitución. A los 17 años, un taxista la invitó a ir a Europa. Por su belleza, afirmó el taxista, probablemente podría trabajar como modelo, y él mismo se encargaría de todos los arreglos. Sonia se sintió muy con tentada aunque tenía miedo. Después de algún tiempo aceptó la oferta. El taxista necesitó un mes para hacerle las gestiones. Otras tres chicas viajaron con ella. Cuando llegaron a Europa, otro taxista cogió sus pasaportes diciendo que tenían que confiar en él porque la ciudad era muy peligrosa. Las chicas fueron obligadas a trabajar todos los días como prostitutas de 6 de la tarde a 6 de la mañana, y se les dijo que no se los devolverían los pasaportes hasta que el encargado de la casa hubiera recibido el pago de los gastos del viaje. Sonia dice que preveía lo de la prostitución pero que nunca imaginó que sería una prisionera, amenazada día y noche. • El hecho de que la víctima conociera por anticipado que iba a dedicarse a la prostitución no atenúa la conducta delictiva del traficante: se han utilizado los medios de la trata y el elemento de explotación permanece. • La víctima conocía la naturaleza del trabajo pero no las condiciones en que tendría que realizarlo. No es solamente la trata de mujeres con fines de prostitución la que puede conducir del consentimiento a la esclavitud. También hay casos de hombres captados para trabajar en la construcción, que dieron su consentimiento para lo que creían que sería un empleo temporal legítimo y acabaron viéndose atrapados en el lugar de trabajo, sin pago alguno y siendo objeto de malos tratos físicos.

TRES JOVENES HUYERON DE SER SECUESTRADAS

Tres adolescentes, que estaban desaparecidas, lograron escapar el sábado de sus captores, quienes las retenían en un galpón ubicado en la zona Faro Murillo, en El Alto. Las jóvenes lograron huir cuando sus secuestradores las subieron a ellas y otras adolescentes a un camión que supuestamente las sacaría de La Paz por una tranca de El Alto. “El domingo me llamó la madre de una de las jóvenes desaparecidas para comunicarme que su hija había logrado escapar de un galpón en El Alto, junto a otras dos niñas”, contó Marcela Martínez, madre de Zarlet Clavijo, quien se encuentra desaparecida desde el 4 de junio. Según Martínez, la joven que retornó a su casa el sábado, contó a sus familiares que “fue encerrada en un galpón con más chicas, todo el tiempo a oscuras. Ayer (sábado), cerca de las 18:30 las sacaron caminando para subirlas a un camión y escucharon que iban a salir por una de las trancas de El Alto”. “Estas tres niñas que lograron escapar pidieron ayuda a una señora para que les pague el pasaje para el transporte, luego llamó a su casa y sus papás fueron a recogerla a la altura de la plaza Juaristi Eguino (La Paz)”. La adolescente se encontraba desaparecida desde el lunes. Una vez enterada de este hecho, Martínez se comunicó con la Policía para informar sobre el camión que transportaba a las otras chicas. “Me comuniqué con el jefe de la unidad de Trata y Tráfico y también llamé al comandante departamental de la Policía La Paz para informarles. El comandante me dijo que iba a avisar a la Policía Caminera”. Sin embargo, Martínez decidió ir, junto con uno de los investigadores del caso, hasta la tranca de Desaguadero, fronteriza con Perú, para saber si el camión había pasado por el lugar. “Cuando llegamos a la tranca (San Roque) nos encontramos a los policías en estado de ebriedad”, denunció. Indignada, la madre de Zarlet filmó a los policías para informar a sus superiores. “Nunca sabremos si el camión salió”, dijo. El comandante de la Policía de La Paz, Rosalío Álvarez, señaló que no tenía conocimiento de la aparición de la joven. “Ayer hablé con ella (Marcela Martínez) porque quería que la apoyemos en unos controles en las trancas”, indicó. Álvarez no quiso dar más detalles sobre el tema. “No hemos tomado contacto ni con la niña, ni con la mamá de la niña. La división de Trata y Tráfico está llevando adelante esa investigación”, señaló. Este medio intentó comunicarse con el jefe de la división de Trata y Tráfico pero su teléfono estaba apagado.
TESTIMONIO DE UNA DE LAS MADRES
La madre de una joven que estuvo desaparecida casi una semana contó que su hija fue raptada la mañana del lunes 25 de junio en la avenida Montes, de La Paz. La muchacha apareció el sábado informando que había escapado tras ser secuestrada por desconocidos. “Mi hija circulaba a pie por la avenida Montes, muy temprano por la mañana de ese lunes. Ella nos contó que de pronto sintió que se le acercó un hombre, le tapó los ojos y la boca. Ella no vio nada, nunca supo cuántos eran y mucho menos de quiénes se trataba”, relató la madre. Los hombres, según el relato, la introdujeron en un vehículo y la amenazaron con matarla si es que oponía resistencia. Al llegar a destino, la joven fue dejada en un lugar oscuro, en el que había otras chicas. “Eran hartas muchachas, aunque mi hija aseguró que no hablaban entre ellas. Me dijo ‘mami, qué voy a hablar, tenía miedo de que me maten’. Sentaditas dormían y sufrían. Comida, absolutamente nada, les ponían agua en el suelo y ellas se alzaban”, agregó. El sábado pasado la joven regresó a su hogar. Dijo que se había escapado junto a otras dos chicas que, al igual que ella, estaban encerradas en un galpón en la zona del Faro Murillo. La muchacha, dijo su madre, consiguió huir en la tarde de ese día cuando “tres hombres que eran gordos decidieron que iban a trasladarlas. ‘Nos sacaban para llevarnos no sé a dónde, me dijo mi hija’, acotó la señora. La muchacha entendió que ese era el momento de escapar y en circunstancias que la madre prefirió no revelar, huyó junto a las otras dos. La llamada de auxilio a sus padres se registró alrededor de las 20:00. La progenitora dijo primero a este medio que su hija la citó en la Pérez Velasco y luego que fue en la plaza Eguino. Juana, madre de la joven que logró huir Mi hija está bien nomás. Ahora no podemos hablar mucho con ella, porque está afectada por este incidente. No he informado a la Policía de su aparición ni pienso hacerlo, porque nunca hizo nada por ayudarnos.Mi hija estuvo desaparecida desde el lunes. Yo he hecho la denuncia, he dejado los informes y los afiches pero en ningún lado he visto que los hayan pegado, por eso creo que es mejor no decirles nada. Ellos van a querer presionar a mi hija por información y no quiero exponerla a eso. Considero que es la Policía, la que tiene que investigar, se supone que ellos son los que nos tienen que proteger, pero luego de esta experiencia he visto que somos nosotros (la ciudadanía) los que nos tenemos que cuidar por nuestra propia cuenta. Yo hice la denuncia, pero ellos (la Policía) se quedaron sentados en su mesa, ya no podemos tener confianza. Ahora mismo yo no quiero informar nada, porque tenemos miedo. No conocemos a esa gente y prefiero velar, más que todo, por la seguridad de mi hija y también la de toda mi familia. Es lamentable que no podamos contar con la Policía. Por eso es que vamos a tener que hacer justicia por nuestra propia voluntad. Les pedimos una cosa y nos salen con otra.

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