CAUSAS

Ningún niño del mundo trabaja por gusto o por amasar riqueza. Si una madre pudiera elegir y no dependiera de sus ingresos, impediría trabajar a sus hijos; preferirían que estuvieran en la escuela o jugando. Los niños se ven empujados a tra- bajar por una situación de necesidad y falta de alternativas, cuando no de obligatoriedad. La documentación de casos prácticos y de estudios producidos por las organizaciones internacionales dedicadas a este tema señala las principales causas que motivan el problema del trabajo infantil. Aunque las situaciones de cada región y país difieren unas de otras, se pueden extraer elementos comunes.

Los niños trabajan porque su familia es pobre. La pobreza es sin duda la causa principal del trabajo infantil. Muchos niños trabajan para ayudar a su familia y no ser una carga. Pero el trabajo infantil no hace otra cosa que generar más pobreza. Las familias que no pueden invertir en la educación de sus hijos perpetúan el mismo sistema: siguen teniendo muchos hijos para que puedan ayudar y participar al mantenimiento de la familia, y sus posibilidades de acceder a la educación se reducen.

Las familias pobres necesitan el dinero que pueden ganar sus hijos, y éstos aportan habitualmente de un 20 a un 25 por ciento de los ingresos familiares. Trabajan porque el sistema educativo es deficiente.

La baja inversión de los gobiernos en educación genera un sistema inadecuado. La mala calidad y la escasez de las infraestructuras escolares, los planes de estudios inadecuados, una disciplina violenta y una insuficiente preparación de los maestros hace poco atractiva y poco viable la escuela como sistema formativo, viendo el trabajo como una alternativa.

Aproximadamente el 85 por ciento de los países en desarrollo tienen una legislación en virtud de la cual la educación es obligatoria. Pero 25 países no tienen legislación alguna en la materia, y en 33 países la edad mínima de admisión al empleo no está establecida.