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Causas

Hay muchas personas que tratan de controlar a sus animales con métodos de disciplina crueles: golpes, descargas eléctricas, palizas. Ellos piensan que los castigos y la intimidación física y psicológica son las mejores herramientas para resolver un problema de comportamiento y para "controlar a las bestias". Pero no lo son en la medida que imponen poder por la fuerza, maltratan y no responden a las necesidades psicológicas ni emocionales de los animales.

Problemas psicológicas

Estas personas simplemente disfrutan ejerciendo la violencia y provocando dolor a otros seres vivos. Éstas personas, por regla general, en su violencia suelen destruir objetos inanimados, además de hacer daño torturando y provocando dolor a los animales y a otras personas. Las personas de este grupo sufren serios problemas psicológicos que no pueden dejarse desatendidos porque no "pasarán" con el tiempo. Estas personas necesitan, con urgencia, apoyo profesional que les rehabilite en sus relaciones sociales y con su entorno inmediato. Sin ayuda, los problemas psicológicos de estas personas los afectarán de por vida, y ellos continuarán maltratando -de manera cada vez más violenta- a otros seres vivos, y seguro que también a otras personas.

Sentirse superiores

En este caso, no están pensando en los sentimientos de los animales a los que causan daño, ni en la magnitud del daño que le están causando, mucho menos en las consecuencias para el animal. Los que presionan al grupo sólo están mostrando su poder e influencia sobre el resto; o bien están tratando de impresionarse mutuamente, por lo que siguen lo que el grupo hace.

Por diversión

Otro grupo de personas que maltratan a los animales lo hacen a propósito y con pleno conocimiento de que lo que hacen es malo; pero lo hacen por un corto período de tiempo, o lo ejecutan en pocas ocasiones. Por ejemplo, un grupo de niños que decide lanzar piedras a los nidos de los pájaros, o maltratar a un gato/perro que ronda en el vecindario. Estas personas usualmente son jóvenes y dañan a los animales porque no están pensando en el daño sino en la diversión de ejercer poder sobre ellos, o también porque no pueden oponerse a la presión que ejerce el grupo de amigos.